La primera
impresion es sorprendente. Verte escoltado por aquellas enormes
montañas de roca caliza. Y a los pies, el suave oleaje de las
aguas del embalse de Los Barrios de Luna. Y aquellos tupidos
bosques de haya, acebo y de roble.
Puedes pasear y
practicar senderismo y montañismo. Mirar hacia el cielo y ver
algún águila real y buitres leonados. Si tienes suerte hasta se
te puede cruzar un ciervo en el camino. Si subes a la montaña,
hasta podrás ver algún rebeco.
Y en todo
momento podrás disfrutar de la hospitalidad de los vecinos del
lugar, siempre abiertos a la gente que llega de nuevo.
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